Estuvo bueno, pero no es pa’ tanto
Ediciones pasadas de LaJota...














La audiencia de ¡Viva la Rock!, celebrado el viernes 2 mayo en el anfiteatro Tito Puente, fue pequeña, pero ciertamente animada. Me aseguré de llegar tarde para perderme a Skapulario y a Sol D’ Menta, pero como quiera tuve que aguantar las últimas canciones de la segunda. Me dolió el alma cuando mataron una canción clásica de Bob Marley con su versión hard rock empapada de power chords trágicos.
Por suerte, Los Amigos Invisibles, banda nativa de Venezuela, se ajustaron los mahones skinny y salvaron la noche. Con una percusión movida y visiblemente influenciada por la salsa junto a un cantante entretenido con voz clara y proyección admirable, esta banda de rock latino (definición literaldel género) tocó una cinética hora corrida. Y cuando digo corrida vale la pena aclarar que fue una hora de distintas canciones, todas bailables, una detrás de la otra sin un segundo para suspirar ni los músicos ni la audiencia, quienes no dejaban de mover los pies. Además, el cantante tuvo la decencia y sabiduría de agradecer a personas como Tito Puente e Ismael Rivera las influencias de su banda.
Luego el bajista Zeta Bosio, de Soda Stereo tocó una sección de DJ de electrónica. No sé si soy yo, pero desde que salió Cross la mayoría de la música de DJ de electrónica me suena a Justice.
Por fin, Rocky, el DJ de la Mega quien fue el animador de la noche, anunció lo que éste, su servidor, llevaba esperando toda la noche: la banda Kinky. Esta banda mejicana tiene tres discos de material original y uno de rarezas y canciones sin publicar. Su último disco, titulado Reina, tuvo una buena reseña en la revista Rolling Stone. En fin, soy fan de su música y los quería ver. Tocaron muy bien. Los sencillos como Más, A Dónde Van los Muertos y Coqueta cobraron vida frenética.
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Hay una gran diferencia entre ver un concierto de una entretenedora como Madonna a ver a una banda, un conjunto de músicos, lucir su entrenamiento y talento. El cantante tocó guitarra, trompeta y jugó con un sintetizador, el pianista tenía más de dos teclados y un acordeón y el bajista tocó uno eléctrico y uno clásico. Mi única queja es que tocaron tan bien que fue decepcionante que lo hicieran por tan poco tiempo. No pasaron de los 45 minutos y de siete u ocho canciones. Como la tradición dicta, los espectadores gritaron “otra” en unísono, para ser cruelmente ignorados.
No conozco la música de Bohemia Suburbana y las rodillas no daban para más nada; así que me fui antes de que tocaran. Pero una amiga me contó que el sonido fue pésimo por que a éstos sólo les estaban funcionando las bocinas de enfrente. Y peor aún, el Rocky estaba anunciando, desde el principio, una sorpresa para el final del concierto. Se rumoraba, iba a ser una participación de Robi Draco Rosa; cosa que nunca se dio ya que tan pronto acabó Bohemia, se apagaron las luces del escenario.
El intento de hacer un concierto de rock en la Isla, de parte de Medalla Light, fue decente, pero hay mucho espacio para mejoría. Hacían falta mejores bandas locales que nos representaran y más publicidad para los headliners del extranjero. De un máximo de cinco micrófonos (estrellas) como sistema de reseña improvisado siendo cero micrófonos a la tortura de un concierto de Simple Plan mutilando las canciones de Velvet Underground y cinco a un concierto de los cuatro Beatles originales y Silvio Rodríguez, le doy a Viva La Rock dos y medios.
El Festival de Indie Rock de Coors Light suena bueno. Te veo allí y nos enteramos a la vez.


La banda Kinky en el Anfiteatro Tito Puente
Fotos: Amaya García Velasco